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Los bárbaros de Europa ya están adentro

BERLÍN – Estoy en una gira europea de dos semanas en un momento que podría hacer que uno se convierta en una de dos, ya sea en una persona muy pesimista con respecto las perspectivas de Europa o en una constructivamente optimista.

Primero las malas noticias: París está sombrío, incluso podría decirse deprimido, después de los atroces ataques terroristas a principios del mes de noviembre. El crecimiento económico de Francia permanece anémico, los desempleados y muchos musulmanes están descontentos, y probablemente le vaya bien en las próximas elecciones regionales al Frente Nacional, el partido de extrema derecha liderado por Marine Le Pen. En Bruselas, ciudad que se encuentra semi-desierta y bajo régimen de encierro debido al riesgo de ataques terroristas, las instituciones de la Unión Europea aún no idearon una estrategia unificada para gestionar la afluencia de migrantes y refugiados, y mucho menos una que aborde la inestabilidad y violencia en las proximidades de la Unión Europea.

Fuera de la eurozona, en Londres, existe preocupación acerca de los efectos de derrame negativos, tanto financieros como económicos, provenientes de la unión monetaria. Además, la crisis de migración y los recientes ataques terroristas darían lugar a que un referéndum – que probablemente se celebrará el próximo año – sobre la continuidad de la adhesión del Reino Unido a la Unión Europea llevase a su salida. Tras ello, posiblemente, sobrevendría la división del propio Reino Unido, ya que la llamada “Brexit”, es decir la salida británica de la Unión Europea, conduciría a que los escoceses declaren su independencia.

En Berlín, por su parte, el liderazgo de la canciller alemana, Ángela Merkel, se encuentra bajo una creciente presión. Su decisión de mantener a Grecia en la eurozona, su valiente aunque impopular determinación sobre permitir que ingresen al país un millón de refugiados, el escándalo de la Volkswagen, y el crecimiento económico estancado (debido a la desaceleración de China y de los mercados emergentes) la han expuesto a críticas, incluso provenientes de su propio partido.