8

Europa, ¿unidad en la diversidad?

BRUSELAS – Las crisis económicas del último quinquenio en la Unión Europea han alimentado el surgimiento de una profunda línea divisoria entre los países acreedores del norte y los deudores del sur. Ahora, su crisis migratoria está creando entre el este y el oeste una división entre aquellos países que dan la bienvenida a los refugiados y los que desean hacer poco o nada para ayudar. Sumemos a esto las crecientes divisiones políticas dentro de los países miembros y tenemos que preguntarnos si la UE se está desarmando.

La división entre acreedores y deudores recibió un importante alivio este verano, durante las negociaciones por el tercer acuerdo para el rescate de Grecia. Alemania, el país líder en la defensa de la austeridad y su acreedor más influyente, fue acusado de no mostrar suficiente flexibilidad y solidaridad; por otra parte, se arremetió contra Grecia por no haber implementado las reformas prometidas durante los dos primeros rescates. (Fue Francia, ni completamente del «norte» ni enteramente del «sur», la que terminó desempeñando un papel fundamental para llegar a un acuerdo).

Alemania actualmente también intenta mostrarse como líder en la crisis migratoria, pero esta vez con su generosidad. La canciller Angela Merkel ha prometido aceptar a más de 800 000 refugiados tan solo este año. Acogedoras multitudes formaron fila en las calles y colmaron estaciones de tren en las ciudades alemanas para ofrecer bebidas, alimento y vestimenta a los exhaustos refugiados, muchos de quienes han caminado cientos de millas y arriesgado sus vidas para alcanzar la seguridad.

Mientras que Merkel declaró enérgicamente que el islam también es una religión en Alemania, hay en Europa del Este quienes declararon que solo recibirán a una pequeña cantidad de refugiados... y solo si son cristianos. Esa intolerancia juega directamente a favor de los extremistas islámicos en todo el mundo.