European Union flag.

Europa ante la realidad

BERLÍN – Hasta hace unas semanas, los europeos creían vivir en una especie de santuario, aislados de los conflictos actuales del mundo. Las noticias e imágenes de migrantes ahogados eran ciertamente espantosas, pero la tragedia que se desarrollaba al sur de Italia, Grecia y Malta parecía muy lejana.

Más lejana incluso parecía la brutal guerra civil que ya hace años devasta Siria. Su presidente Bashar al‑Assad llegó a emplear gas venenoso y, más tarde, bombas de barril llenas de clavos y fragmentos metálicos contra la población rebelde. Y a los que escapaban de sus esbirros les aguardaba el terror de Estado Islámico. Cientos de miles murieron asesinados, millones de sirios huyeron; la mayoría para vivir durante años en campos de refugiados en Jordania, Líbano o Turquía, en condiciones deplorables y sin esperanzas de mejora.

Así que en algún momento del verano [boreal], desaparecido el último atisbo de esperanza de volver a Siria y ya sin una alternativa realista a Assad y a Estado Islámico, estas personas pusieron rumbo a una Europa que parecía prometer un futuro de paz, libertad y seguridad. Vinieron a ella por Turquía, Grecia y los estados balcánicos, o a través del Mediterráneo para escapar de un caos similar en Eritrea, Libia, Somalia y Sudán.

To continue reading, please log in or enter your email address.

To continue reading, please log in or register now. After entering your email, you'll have access to two free articles every month. For unlimited access to Project Syndicate, subscribe now.

required

By proceeding, you are agreeing to our Terms and Conditions.

Log in

http://prosyn.org/pUr86mn/es;

Cookies and Privacy

We use cookies to improve your experience on our website. To find out more, read our updated cookie policy and privacy policy.