emmanuel macron Aurelien Morissard/IP3/Getty Images

Europa podría perder su oportunidad para el realineamiento político

PARÍS – “Hay dos bandos en este momento en Europa. Uno está liderado por Macron, que respalda la migración. El otro está respaldado por países que quieren proteger sus fronteras”. Así es como describió el primer ministro húngaro, Viktor Orbán, el paisaje político europeo durante su reunión de agosto con Matteo Salvini del partido Liga, el hombre fuerte del gobierno italiano. “Si quieren verme como su principal oponente, tienen razón”, respondió instantáneamente el presidente francés, Emmanuel Macron.

Tanto Orbán como Macron parecen pensar que la elección del Parlamento Europeo en 2019 traerá aparejado un realineamiento político. ¿Pero será así? ¿Los votantes del continente tendrán que elegir entre una sociedad cerrada y una abierta? La respuesta a esta pregunta –que es central para el futuro de Europa y la confianza de sus ciudadanos en la democracia- está lejos de ser cierta.

El panorama político de Europa ofrece una combinación peculiar de idiosincrasia y generalidad. Por un lado, ilustra la máxima de que “toda la política es local”: los partidos están profundamente arraigados en las tradiciones nacionales, y las agrupaciones paneuropeas son sólo federaciones vagas y sin influencia. Por otro lado, los efectos políticos son fuertes y las olas de cambio regularmente cruzan las fronteras y llegan a todo el continente.

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