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Europa en guerra

NUEVA YORK – Al invadir a Ucrania en 2014, la Rusia del Presidente Vladimir Putin ha lanzado un desafío fundamental a los valores y los principios con los que se fundó la Unión Europea y al sistema, basado en normas, que ha mantenido la paz en Europa desde 1945. Ni los dirigentes de Europa ni sus ciudadanos son plenamente conscientes del alcance de dicho desafío y mucho menos de cómo abordarlo.

El régimen de Putin está basado en el imperio de la fuerza, manifestado en la represión en su país y en la agresión en el exterior, pero ha conseguido una ventaja táctica, al menos a corto plazo, sobre la UE y los Estados Unidos, que están decididos a evitar una confrontación militar.

Rusia se anexionó a Crimea, violando las obligaciones que le imponen los tratados, y estableció enclaves separatistas en la región de Donbas, en la Ucrania oriental. Cuando pareció, el pasado verano, que el Gobierno de Ucrania podía ganar la guerra en Donbas, Putin ordenó una invasión por fuerzas armadas regulares rusas. Los preparativos para una segunda ola de acciones militares han comenzado en noviembre, cuando Putin ha brindado a los separatistas una nueva afluencia de columnas blindadas y personal.

Es triste que Occidente sólo haya proporcionado a la Ucrania asediada una fachada de apoyo. Igualmente preocupante ha sido la continua renuencia de los dirigentes internacionales a proporcionar nuevos compromisos financieros a Ucrania, pese a la presión en aumento a sus reservas de divisas y el espectro de un auténtico hundimiento. A consecuencia de ello, la simple amenaza de acciones militares puede ser suficiente para provocar el desplome económico de Ucrania.