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La audacia de las estrategias

BRUSELAS – Ante la acumulación de problemas es frecuente centrar la atención en el último que aparece y descuidar aquellos que, por ser anteriores, parecen menos urgentes. Los europeos llevamos muchos años viendo cómo cada nuevo desafío llega y copa todas las agendas, hasta que aparece otro –como el fallido golpe de Estado en Turquía, unas pocas semanas después del referéndum británico– y parece no darse respuesta a ninguno. Para no caer en el error de la inmediatez, sirven las estrategias. Estudian los desafíos, establecen objetivos a largo plazo y diseñan la acción del grupo para conseguirlos. No son milagrosas ni suponen la desaparición de los problemas, pero proponen iniciativas.

La salida de Reino Unido es, sin duda, un duro golpe para el proyecto europeo. Debemos lamentar que haya quienes prefieran continuar su camino por separado pero no nos puede llevar a la parálisis, ese sería el peor daño que podría producir. Seguimos teniendo muchos asuntos por resolver, que no desaparecen por el mero paso del tiempo. Uno de los más acuciantes es la seguridad de los europeos. Cada día que pasa sin emprender una acción conjunta es una oportunidad perdida y deriva en un incremento del riesgo.

Con esta necesidad en mente, la Alta Representante para Política Exterior de la UE ha estado trabajando, junto con su equipo, en el diseño de una estrategia para la política exterior y de seguridad de la UE. El documento que acaban de presentar tiene objetivos claros y definidos de manera consecuente a la delicada situación que vivimos los europeos, tanto dentro como fuera de nuestras fronteras. Puede parecer que no estamos en el momento idóneo para elaborar un documento que presupone la unidad de todos los europeos en torno a unos intereses comunes, y así lo han señalado muchos, pero esto la hace aún más valiosa. Como sostiene claramente la estrategia, la cooperación no es ya una cuestión de principios sino una necesidad perentoria.

Para algunos, esta estrategia resulta inconveniente e incluso inútil. Respetando las opiniones, no lo creo así. Aunque se presentara ante el Consejo Europeo una semana después del referéndum británico, la estrategia trata de implementar las disposiciones previstas en el Tratado de Lisboa, tras ocho años desde su entrada en vigor; responde a un mandato del propio Consejo Europeo (de junio de 2015); y trata de desarrollar una política en la que muchos ciudadanos quieren ver una UE más fuerte. Permanecer inmóviles hubiera sido un gran error.