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La política exterior europea después de Libia

LISBOA / RIGA - Si hay un mensaje reconfortante en la creación de una coalición internacional para proteger a la población civil de Libia, es que Europa todavía cuenta para algo en el escenario mundial. El liderazgo de Francia y el Reino Unido fue vital para el montaje de una alianza de apoyo que incluyera a la Liga Árabe y los Estados Unidos, y para superar las divisiones que a menudo aquejan los intentos de Europa de hacer valer su peso en la escena mundial (Alemania, te estamos mirando).

La intervención en Libia también representa una confluencia de varias tendencias de más largo plazo. La primera "Scorecard" (tabla de calificaciones) anual de Política Exterior Europea, publicada por el Consejo Europeo de Relaciones Exteriores (ECFR), identifica esas tendencias en su análisis de 80 temas de política exterior. En conjunto, estas tendencias indican que, a pesar de una postura introspectiva en 2010, Europa está encontrando lo que necesita para contar como actor en el ámbito de la política exterior.

En primer lugar, la iniciativa franco-británica a favor de la intervención es el último ejemplo de política exterior europea impulsada por un pequeño número de estados miembro muy activos. Llegar a un acuerdo sobre cualquier cosa es difícil para una Unión Europea de 27 miembros. Conseguir un acuerdo viable una vez que se ha demostrado liderazgo es mucho más fácil.

De hecho, como muestra la Scorecard del ECFR, un pequeño grupo de países líderes ha sido vital para el enfoque multilateral hacia problemas como la proliferación nuclear de Irán (impulsado por la UE-3 de Alemania, Gran Bretaña y Francia), y lograr que se retomaran las conversaciones internacionales sobre el cambio climático en Cancún, tras la debacle de la cumbre de Copenhague en 2009.