Paul Lachine

Europa gira a la derecha

AMSTERDAM -- ¿Qué ha sido de los buenos europeos, esas agradables personas de los pequeños países nórdicos que gustaban de considerarse los adalides del mundo en materia de libertad y tolerancia?

Naturalmente, muchos europeos progresistas siguen vivos y coleando, pero primero en Dinamarca, después en los Países bajos y ahora en Suecia, partidos populistas y antiprogresistas que infunden miedo a los inmigrantes –en particular, los inmigrantes musulmanes– han logrado poder suficiente para establecer los programas políticos de sus países o al menos influir en ellos.

Dichos partidos no son exclusivos de Escandinavia y de los Países Bajos, sino que forman parte de una ola mundial de irritación contra las minorías políticas selectas, a las que se reprochan todas las inseguridades que entraña la economía mundializada, la crisis financiera y la vida en sociedades étnicamente más mezcladas. La psicología que subyace al Tea Party en los Estados Unidos y a los partidos aintiinmigrantes en Europa es similar, aun cuando sus políticas varíen.

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