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El déficit de visión de futuro de Europa

PARÍS – En la parte occidental de Europa, la que el ex Secretario de Defensa de los Estados Unidos Donald Rumsfeld denominó maliciosamente “la vieja Europa”, casi todos los gobiernos tienen graves problemas políticos. El nuevo gobierno de coalición del Reino Unido puede ser la excepción... por ahora. En los Estados miembros grandes de la Unión Europea, los índices de popularidad de los dirigentes –Nicolas Sarkozy en Francia, Silvio Berlusconi en Italia, Angela Merkel en Alemania y José Luis Rodríguez Zapatero en España– rondan el 25 por ciento o menos.

Ya sean conservadores como Sarkozy, democratacristianos como Merkel, populistas de derecha como Berlusconi o socialistas como Zapatero, la afiliación política no parece diferenciar. Actualmente quien ocupa el poder en Europa tiene problemas.

¿Qué es lo que ha fallado? La crisis económica parece la explicación más evidente, pero tal vez lo sea demasiado.

Hace dos años, cuando las ondas de choque del desplome de la burbuja inmobiliaria en los Estados Unidos tocaron las costas europeas, esos dirigentes políticos reaccionaron con aparente vigor, lo que les dio bastante popularidad por un tiempo. Paradójicamente, las primeras etapas de la crisis financiera parecieron favorecer a los dirigentes conservadores y partidarios del mercado, que parecían estar en mejores condiciones para salvar la economía, más que a los socialistas.