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La celebración reprimida de Europa

LONDRES – Este podría haber sido un año de alegría para Europa. En noviembre se celebrará el vigésimo aniversario de la caída del Muro de Berlín y ya han pasado cinco años desde la ampliación “Big Bang” de la Unión Europea. La división de Europa de la Guerra Fría se ha acabado definitivamente.

Pero en lugar de encender los fuegos artificiales, la UE se enfrenta a críticas a medida que la crisis económica global le plantea el mayor reto que se le ha presentado desde 1989. Tras años de crecimiento firme y de una resistencia extraordinaria, los nuevos Estados miembros del Este de la Unión Europea han sido golpeados duramente por el desorden económico que comenzó en Occidente.

La integración a la economía global, una fuente crucial de capital, estabilidad e innovación, se ha convertido en una amenaza para muchos de esos países. Este es el caso tanto para los sectores financieros de la región como para sus economías reales.

Pero la pregunta difícil que hay que plantearse es si la crisis podría conducir al desmoronamiento de la integración europea. Hay cuatro cuestiones clave que deben abordarse si se quiere que Europa salga fortalecida de esta crisis.