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Los europeos no europeos de Europa

Los Estados naciones están construidos sobre la base de la unidad étnica y territorial, y sus historias y desarrollo político están anclados en un sentido de identidad colectiva. Los imperios surgen cuando un grupo nacional considera que su existencia dentro de sus fronteras territoriales es riesgosa o ineficaz, y se embarca en una expansión forzada que, por lo general, está asociada con una violencia en gran escala.

Europa occidental encontró otro camino para su desarrollo recién después de la Segunda Guerra Mundial, cuando el hitlerismo había quedado en el pasado pero el stalinismo planteaba un peligro muy presente. Los intelectuales de Europa occidental se dieron cuenta de que tanto el nacionalismo como el stalinismo eran abordajes inaceptables para la construcción de un Estado, y de que la estabilidad europea exigía una unión de naciones que pudiera y fuera a expandirse, pero que nunca se transformaría en un imperio.

La elite política de Europa occidental rápidamente adoptó esta postura y el pensamiento político "euroatlántico" de Estados Unidos, junto con el Plan Marshall, contribuyeron a esto de manera decisiva. El Tratado de Roma, junto con el establecimiento del Consejo de Europa, encarnaron un progreso legal, económico y político, pero básicamente filosófico.

En Europa se produjo un cambio fundamental cuando el fracaso del comunismo soviético generó oportunidades absolutamente nuevas. Pero es imposible escapar a la sensación de que los europeos occidentales y los norteamericanos estaban ansiosos por cambiar su perspectiva estratégica de la Guerra Fría por una perspectiva estrechamente concentrada en el intercambio y el comercio. Quienes estaban dispuestos a considerar una cooperación con la Unión Soviética de Mijail Gorbachov en 1990 -el mismo año en que la Carta de París apuntaba a establecer "una Europa desde Vancouver hasta Vladivostok"- para 1992 habían empezado a ignorar a Rusia y a las otras ex repúblicas soviéticas, con excepción de los Estados bálticos. Occidente, más bien, optó por perseguir sólo una relación táctica con la burocracia post-soviética de Rusia.