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El nuevo amanecer de Europa

Hoy en Roma los Jefes de Estado o de Gobierno de los 25 Estados miembros de la UE firmarán el Tratado que establece una Constitución para Europa. Hemos avanzado mucho desde que los seis Estados fundadores constituyeron la Comunidad Económica Europa allá por marzo de 1957... también en Roma.

Después de que se firme el Tratado, pasará a los parlamentos nacionales para que lo aprueben. Así, pues, reviste importancia decisiva entender por qué el Tratado merece ser ratificado. Dicho simplemente, coloca más que nunca los intereses de los ciudadanos de Europa en el centro de las actividades de la Unión Europea. Lo hace en cuatro sentidos.

Primero, el Tratado Constitucional garantiza que las instituciones de la Unión respetarán los derechos fundamentales de todo el mundo dentro de la UE. El "catálogo de derechos fundamentales" incluido en la Constitución es extenso, pues se centra en el respeto de la dignidad humana, la libertad y la igualdad y también los principios de democracia y Estado de derecho. Al consagrarlos en la Constitución, dichos principios y derechos fundamentales pasan a ser legalmente vinculantes, por lo que los ciudadanos tendrán mayor margen para presentar apelaciones ante el Tribunal de Justicia. A ese respecto, la UE va a la vanguardia del mundo en materia de protección de los derechos fundamentales.

Segundo, el Tratado vuelve más democrática a la UE y acerca más el gobierno a los ciudadanos europeos. La Unión no tiene por qué ocuparse de asuntos que se puedan abordar con éxito en los niveles local, regional o nacional. Los objetivos de la UE son precisamente los que los países no pueden alcanzar por sí solos: por ejemplo, una economía más fuerte y una mayor seguridad.