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Las miopes reducciones de Europa en el gasto para la defensa

COPENHAGUE – En toda Europa, se están aplicando recortes presupuestarios, a medida que se va imponiendo un nuevo período de austeridad. Los gastos en defensa están resultando los blancos más fáciles. Incluso la Gran Bretaña gobernada por el tory David Cameron se ha apresurado a unirse a la carrera para reducir el gasto en defensa.

Dichas reducciones se producen en un momento en que se han puesto en duda los esfuerzos europeos para arrimar el hombro en un reparto equitativo de la carga de la defensa occidental y muy en particular en el Afganistán, donde la mayoría de los países europeos han limitado su participación insistiendo en multitud de “salvedades”, que suelen servir para mantener sus tropas lejos de las zonas más peligrosas.

Las reducciones en el gasto de defensa se están produciendo también en un momento en que Europa, por primera vez en la historia moderna, ha sido superada por Asia en cuanto al gasto total en defensa. La posición de la Europa occidental, mantenida durante mucho tiempo, como la concentración militar más importante del mundo, después de los Estados Unidos y de Rusia, parece ser ya cosa del pasado.

Los EE.UU. no afrontan desafío importante alguno (al menos, todavía no) como potencia militar predominante en el mundo. Al fin y al cabo, ese país gasta casi tanto en sus fuerzas armadas como todo el resto del mundo combinado, pero el panorama está cambiando con el rápido crecimiento del gasto militar de China. La tasa oficial de aumento del gasto militar de China –el 15 por ciento al año a lo largo del último decenio– ha aumentado en gran medida y, además, hay mucho gasto militar oculto. La ansiedad en aumento entre los vecinos de China, en particular en la India, ha propiciado aumentos notables del gasto para la defensa por parte también de otras potencias asiáticas.