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La revolución militar europea

BRUSELAS: La creación del euro –una innovación revolucionaria dentro de una UE cuya naturaleza es la evolución lenta, a tumbos y tirones—provocó debates a lo largo del continente y más allá de sus fronteras. Sin embargo, los planes sobre una política de defensa común de la UE hasta ahora han generado una atención mucho menor. Eso está cambiando. Los estadounidenses preguntan cada vez más: „¿Para qué molestarse?“ y señalan la eficacia de la OTAN. Los europeos generalmente tienen dificultades para responder esa pregunta, en parte porque no hay una respuesta única.

Para aquéllos que creen en una Europa más unida, una cooperación más estrecha en asuntos de defensa es evidentemente deseable. Otros subrayan lo pragmático, apuntando que los miembros de la UE pueden lograr mucho más en materia de política exterior/de defensa trabajando juntos que por separado. Estos pragmáticos señalan el creciente número de desafíos externos –en los Balcanes, Medio Oriente, Africa o en otros lugares—que requieren de una respuesta concertada.

Un tercer argumento, apoyado por algunos gaullistas franceses y gente de izquierda dentro de la UE es que Europa necesita una política exterior y de defensa común para contrarrestar la hegemonía de Estados Unidos. Quienes promueven una política exterior/de defensa común para la UE consideran que una Europa capaz de hacerse cargo de su propia defensa es un mejor socio para Estados Unidos.

Ahora hay confusión y dudas debido a la vaguedad de los usos probables de la Fuerza de Reacción Rápida, uno de los elementos clave para el desarrollo de esas políticas comunes. Se dice que la Fuerza de Reacción Rápida debe ser capaz de cumplir con las llamadas tareas de “Petersberg”. Sin embargo, el mantenimiento de la paz (una de dichas tareas) podría cubrir cualquier cosa, desde la Operación Alba –en la cual Italia encabezó, en 1997, a una fuerza europea de 6,000 hombres en Albania para controlar la anarquía—, o un ataque en contra de rebeldes de Sierra Leona que se estén resistiendo a las fuerzas de la ONU, hasta conflictos del tipo de la Guerra del Golfo. Dado que todos los gobiernos de la UE saben que, en el futuro cercano, Europa sólo tendrá capacidad para operaciones militares modestas, no se gana mucho definiendo en este momento la manera en la que habrá de usarse la Fuerza de Reacción Rápida.