Dean Rohrer

¿La musa italiana de Europa?

ROMA – El contagio del euro desatado por la crisis de deuda soberana de Grecia ahora ha infectado a Italia. El gobierno de Silvio Berlusconi, junto con una oposición consciente en términos fiscales, logró asegurar -en apenas unos días- la aprobación parlamentaria de un paquete de medidas por un valor superior a 50.000 millones de euros, para restaurar la confianza del mercado en la solidez de los fundamentos económicos de Italia.

A falta de un compromiso sólido y creíble en toda la UE destinado a frenar el contagio, otros países de la eurozona afectados por la crisis de deuda soberana han seguido un guión similar. Pero el financista George Soros tiene razón: Europa necesita un "Plan B". La gigantesca crisis que hoy afecta a la eurozona y a la Unión Europea no debe desperdiciarse. Se la debe utilizar para hacer que Europa avance más en el camino de la integración, para impedir que la Unión empiece a revertir el curso.

Cuando se creó el euro, sus arquitectos eran bien conscientes de que ninguna unión monetaria en la historia había tenido éxito sin el respaldo de una unión política. Las esperanzas, de todos modos, estaban cifradas en la existencia de un mercado grande a nivel europeo y el compromiso de los estados miembro de la eurozona de mantener bajo control los déficits fiscales, la deuda pública y la inflación. Pero varios miembros de la eurozona no cumplieron con su palabra y la crisis que afecta su deuda soberana hoy hace peligrar la supervivencia de la eurozona en su totalidad.

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