0

Una tormenta política se avecina en Europa

El avance de Jean-Marie Le Pen en las elecciones presidenciales francesas representa una bofetada para los principales partidos políticos de ese país y una dura advertencia sobre las desventajas de la constitución de la Quinta República Francesa. No obstante, las lecciones que se pueden desprender del caso Le Pen van más allá de las especificidades de la política francesa, porque últimamente los partidos de extrema derecha han estado avanzando en muchos países europeos, desde Austria hasta Portugal, desde Italia hasta Dinamarca.

Las preguntas que debemos hacernos son, primero, si este resurgimiento de los partidos de extrema derecha, antiinmigrantes y que propugnan la ley y el orden es parte de una crisis del modelo europeo tradicional de democracia parlamentaria; y, segundo, si es el precursor de una crisis de gran magnitud en cuanto al futuro de la Unión Europea. Yo creo que la respuesta a ambas preguntas es que sí.

A primera vista, podría parecer que la crisis en Francia será de corta duración. Todos los partidos políticos más importantes están concentrando sus fuerzas alrededor de Jacques Chirac para mantener fuera a Le Pen. En la segunda ronda de votaciones, Chirac derrotará sin duda a Le Pen, tal vez con una mayoría sin precedente.

No obstante, las cifras de la primera ronda reflejan algo muy distinto. Chirac obtuvo menos del 20% de los votos. Chirac, Le Pen y el primer ministro socialista Lionel Jospin obtuvieron un poco más del 50% entre los tres, y un número extraordinariamente grande de electores permaneció en sus casas. En resumen, Francia no quiere que ninguna de esas personas sea presidente, y la victoria final de Chirac no corresponderá a un alto grado de legitimidad.