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El baldío financiero de Europa

PARÍS – «Abril es el mes más cruel», escribió T. S. Eliot al principio de su gran poema «La tierra baldía». Pero si Eliot hubiese sido un inversor profesional frente a los mercados financieros europeos de los últimos años, estoy bastante convencido de que hubiese elegido agosto.

En agosto de 2007, cuando BNP Paribas decidió cerrar dos de sus fondos de cobertura expuestos al sector de alto riesgo, precipitó una crisis de liquidez en los bancos europeos durante ese verano. Este año, el gran rival de BNP, la Société Générale, ha ocupado el centro de la escena. A mediados de agosto sus acciones cayeron más del 14% en solo un día, desplomándose hasta mínimos que no se habían visto en dos años y medio. Han corrido rumores sobre una posible disminución en la calificación de la deuda soberana francesa, acompañados por especulaciones sobre las consecuencias para los bancos de ese país.

Como entre los europeos continentales son los franceses quienes más respetan la costumbre de no trabajar durante el mes de agosto, este es un duro trato para sus banqueros. Se han apurado a declarar que se los está individualizando injustamente.

Lo que dicen es razonable, Francia no es el epicentro de la crisis de la zona del euro. Hay mucha –demasiada– competencia por ese puesto. Grecia fue la favorita en un primer momento, pero Irlanda le planteó una dura competencia. Portugal aceleró hasta los primeros lugares, aunque ahora se está retrasando un poco mientras España e Italia ganan posiciones. A Francia le gusta pensar que viene muy atrás, paseando alegremente hombro con hombro junto a Alemania.