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El vecindario de la discordia de Europa

BRUSELAS – ¿Cuál es el motivo de desacuerdo más importante hoy entre Rusia y Occidente? No son las cuestiones que aparecen con más frecuencia en las noticias -Irán o Afganistán-. Es el vecindario de la discordia de Europa -el futuro de esos países entre la frontera oriental de la OTAN y la Unión Europea y la frontera occidental de Rusia-. Mientras Occidente y Rusia siguen hablando de cooperación en materia de seguridad en Europa, la competencia geopolítica por ejercer influencia se ha renovado en estas regiones.

Rusia hoy reclama abiertamente una esfera de interés en sus zonas fronterizas -en directa contradicción con los compromisos asumidos en el proceso de Helsinki-. Abrazó políticas y una doctrina militar que califica a la OTAN de amenaza y justifica el derecho a intervenir en esos países. Aunque envuelta en un lenguaje diplomático sin asperezas, la nueva propuesta del presidente ruso, Dmitri Medvedev, para la seguridad europea tiene el objetivo evidente de frenar y hacer retroceder la influencia occidental.

En lugar de avanzar en el siglo XXI, Rusia parece decidida a regresar al pensamiento estratégico del siglo XIX. Ahora que la administración Obama está concentrada en Afganistán e Irán, el Kremlin espera que un Occidente necesitado de su cooperación acceda a sus demandas.

Y no son sólo palabras. Hace dieciocho meses, tuvo lugar una guerra en Europa entre Rusia y Georgia. Fue una guerra pequeña, pero una guerra que planteó grandes interrogantes. No se libró sobre el futuro estatus de Abjazia y Ossetia del Sur, las regiones independentistas de Georgia respaldadas por Rusia (aunque ese motivo de conflicto realmente existió). Más bien, la causa madre de la guerra fue el deseo de Georgia de alinearse con Occidente y la decisión de Rusia de impedirlo.