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La ambiciosa improvisación de Europa

BRUSELAS - Tras la escalada de la crisis del euro y las decisiones adoptadas en la última cumbre de la Unión Europea, especialmente el compromiso de los líderes de la UE a emprender el camino "Hacia una verdadera unión económica y monetaria", tenemos que preguntarnos qué viene después. Sea cual sea el resultado final, la crisis actual dará forma de manera fundamental al futuro de la integración europea.

En el peor de los casos, la crisis de la deuda soberana de Europa podría provocar la implosión de la eurozona, con efectos negativos inmediatos para la propia UE. Afortunadamente, se trata de una situación todavía poco probable, ya que los países de la UE (tanto dentro como fuera de la eurozona) parecen dispuestos a evitar la gran catástrofe económica, financiera, política y social que implicaría. Pero con el tiempo ha aumentado el peligro de una desintegración fundamental, llegando hoy a ser un riesgo que no se puede excluir.

Al mismo tiempo, parece poco probable que los estados miembros se encuentren preparados y sean capaces de dar un gran salto hacia unos "Estados Unidos de Europa", es decir, una genuina entidad federal en que acepten renunciar a parte de su soberanía nacional a una escala sin precedentes .

Si vemos el historial desde 2010, podemos concluir que el enfoque predominante de la UE en el futuro previsible será la "improvisación". Pero, a diferencia del pasado, las crecientes presiones existenciales sobre la moneda común y la vigilancia constante por parte de los mercados y los ciudadanos exigirán respuestas políticas audaces que deberán superar con mucho el mínimo común denominador.