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El Reino Unido se fue por un exceso de Unión Europea

CAMBRIDGE – Un pensativo amigo británico me dijo unos pocos días antes del referendo por el “Brexit” que votaría por la permanencia del Reino Unido en la Unión Europea, porque le preocupaba la incertidumbre económica que se produciría en caso contrario. Pero añadió que si hubiera sabido de antemano en qué se convertiría la UE, no hubiera apoyado el ingreso de Gran Bretaña en 1973.

Los motivos de los votantes que eligieron salir de la UE son muy diversos, pero una inquietud en que muchos coinciden es cómo la dirigencia europea se extralimitó de su mandato original y creó una organización cada vez más grande e invasiva.

El sueño de Jean Monnet de crear un Estados Unidos de Europa no era lo que querían los británicos cuando se unieron a la UE hace 40 años. Tampoco buscaban que Europa hiciera de contrapeso a Estados Unidos, como quería Konrad Adenauer, el primer canciller alemán de la posguerra. Gran Bretaña solo quería las ventajas de una mayor integración comercial y del mercado laboral con los países al otro lado del Canal de la Mancha.

La UE fue en sus inicios un acuerdo entre seis países para lograr el libre movimiento de bienes y capital, y eliminar barreras a la movilidad de la mano de obra. Cuando los líderes de la UE quisieron reforzar la idea de solidaridad europea con la creación de una unión monetaria, Gran Bretaña pudo felizmente quedarse afuera y conservar la libra (y con ella, el control de su política monetaria). Pero con esa decisión, Gran Bretaña quedó relativamente apartada dentro de la UE.