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Europa en el FMI

BRUSELAS – Los líderes europeos no se cansan de recordar a sus electores, casi como mantra, que los principales países con mercados emergentes están volcando el orden económico mundial existente. Sin embargo, cuando se trata de reconocer esa realidad en el mundo de las instituciones financieras internacionales, entonces adoptan un tono diferente. Esto ocurre sobre todo con la eurozona.

La eurozona como tal no está representada en las instituciones financieras internacionales. En cambio, 12 países de esa región están representados en el Directorio Ejecutivo del FMI a través de seis diferentes “circunscripciones” o grupos de países. Los dos más grandes, Alemania y Francia, tienen su propio distrito. Otros diez miembros de la eurozona forman parte de otras cuatro circunscripciones encabezadas por Bélgica, Los Países Bajos, España e Italia. Sin embargo, estos cuatro grupos también contienen a otros 20 países, de los cuales la mayor parte ni siquiera son miembros de la UE.

Junto con las circunscripciones escandinavas y británicas, entonces hay ocho representantes de la UE en el Directorio del FMI. Dado que el Convenio Constitutivo del FMI prevé solamente 20 miembros en el Directorio, esto significa que el 40% de todos los directores ejecutivos de esta institución son de la UE, del cual un tercio procede de la eurozona.

El FMI es un excelente ejemplo de la sobrerepresentación de los europeos en los foros internacionales. Contrario a lo que podría pensarse, este número excesivo de europeos de hecho disminuye la influencia de Europa porque normalmente defienden sus intereses nacionales que a menudo son divergentes. El efecto neto es que los intereses comunes europeos no están representados en absoluto.