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Europa contra las cuerdas

MADRID – El 8 de noviembre, mientras se gestaba la victoria de Donald Trump, en simbólico contrapunto tenía lugar en Bruselas una conferencia conmemorativa del 80º aniversario del nacimiento de Václav Havel, primer presidente de la Checoslovaquia postcomunista y posteriormente de la República Checa. Su legado, ahora que el mundo se adentra en la era Trump, no podría revestir de mayor importancia, sobre todo para Europa.

Resulta complicado imaginar dos personalidades tan dispares como la de Havel y Trump. El primero, artista e intelectual que luchó toda su vida por la verdad y trabajó sin descanso para sacar lo mejor de sociedades e individuos. El segundo, ególatra charlatán que ha alcanzado el poder a través de la manipulación de las emociones más primarias de las personas.

Los valores de Havel tienen mucho en común con los que, tras la Segunda Guerra mundial, guiaron la creación del orden liberal mundial, catalizador de niveles de paz y prosperidad sin precedentes. Sin embargo, la elección de Trump apunta a que Estados Unidos dejará de ejercer de valedor de esos principios, y desde luego abandonará su papel de líder en el mantenimiento del orden internacional.

Surge un vacío estratégico de liderazgo en el orden mundial liberal y con ello la oportunidad —y la necesidad— de que un nuevo actor lo ocupe. Podría -debería- ser el momento de Europa, en el pasado inspiración y actor destacado: en ningún otro lugar como en su suelo han arraigado tan hondo los ideales y principios de este orden. Pero, en estos momentos, la UE carece de la firmeza y la visión que la crítica situación requiere.