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Las tres fallas tectónicas de Europa

PARIS – Hace diez o veinte años, la pregunta existencial que debía enfrentar la Unión Europea era si seguía teniendo sentido su existencia en un mundo globalizado. La pregunta actual es si la UE puede responder bien a los embates importantes procedentes del exterior.

Las áreas colindantes con Europa son pobres y peligrosas. Al sur de Gibraltar el ingreso per cápita desciende más de cinco veces. Hasta hace poco Ucrania estaba en guerra. El conflicto entre Israel y Palestina ya lleva más de 50 años. Y apenas acabó la guerra de Irak cuando comenzó el caos en Siria.

Por varias décadas tras el fin de la Segunda Guerra Mundial, Europa se pudo permitir pasar por alto lo que ocurría más allá de sus fronteras: Estados Unidos se encargaba de la seguridad. Pero hoy las cosas han cambiado. La retirada de EE.UU. de Irak señaló los límites de su involucramiento, y los problemas en el vecindario inmediato de la UE (no sólo en Siria, sino también al este y el sur) llaman a sus puertas. Por tanto, parecería que su gran prioridad tendría que ser protegerse a sí misma y estabilizar su entorno.

Sin embargo, tres fallas tectónicas internas le están dificultando la tarea. Inglaterra se está cuestionando la propia existencia de la UE. Europa Occidental y del Este consideran que se debe actuar ante la crisis de los refugiados de manera diferente. Y Francia y Alemania difieren sobre sus prioridades.