Europa, tu nombre es Cobardía

El escritor Henryk Broder publicó recientemente esta mordaz acusación: “Europa, tu apellido es Apaciguamiento”. Esa frase resuena, porque es enormemente cierta. El apaciguamiento costó la vida a millones de judíos y no judíos, cuando Inglaterra y Francia, aliadas en aquella época,  negociaron y vacilaron durante demasiado tiempo antes de darse cuenta de que lo que se debía hacer con Hitler era luchar y derrotarlo, porque no se podía lograr que se atuviera a acuerdos carentes de solidez.

Más adelante, el apaciguamiento legitimó y estabilizó el comunismo en la Unión Soviética, después la Alemania oriental, luego el resto de la Europa oriental, donde durante decenios se glorificó a gobiernos inhumanos, represivos y asesinos.

El apaciguamiento paralizó igualmente a Europa, cuando el genocidio corría desenfrenado por Bosnia y Kosovo. De hecho, aunque teníamos pruebas absolutas de que se estaban produciendo asesinatos en gran escala en esa región, nosotros, los europeos, debatimos y debatimos y después volvimos a debatir aún más. Seguíamos debatiendo, cuando por fin los americanos tuvieron que acudir otra vez a Europa desde casi el otro extremo del mundo para hacer nuestra tarea por nosotros.

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