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Eurobonos o ruptura

LONDRES – Las debilidades estructurales de la eurozona han quedado al descubierto. Fue un fracaso el intento de llevar adelante una política monetaria común sin tener una tesorería común. Los inversores no saben qué compran cuando adquieren un bono italiano: ¿tiene el respaldo de Alemania o no?

Ahora sabemos que los países con mejor crédito deben respaldar a los demás, ya que de lo contrario, son inevitables corridas a la baja como las que descarrilaron a Grecia, Irlanda y Portugal (y que ahora amenazan hacer lo mismo con Italia y España). Aunque la mutualización de la deuda no bastará por sí sola para salvar al euro, sin ella es improbable que la eurozona sobreviva intacta.

La reunión cumbre de la eurozona celebrada el 21 de julio fue un pequeño paso en la dirección correcta. Los líderes acordaron reducir los tipos de interés de los préstamos del Fondo Europeo de Estabilidad Financiera (FEEF) y reconocieron que la carga de la deuda griega es insostenible. Pero esto es muy poco en relación con lo que se necesita para detener la crisis monetaria (cada vez más grave) de la Unión Europea. El costo de financiamiento se mantiene en niveles insosteniblemente altos para muchas economías de la eurozona, y no solo las de la periferia. Por ejemplo, el potencial de crecimiento económico de España e Italia ahora ronda el 1%, pero el costo de financiamiento para esos países supera el 6%. En contraste, el rendimiento de los títulos soberanos alemanes cayó abruptamente, con la consiguiente disminución del costo de financiamiento para los sectores público y privado.

Esto conducirá a un aumento de la divergencia económica y la insolvencia en la eurozona. Para impedirlo, la región necesita un tipo de interés “libre de riesgo”. Si las economías que atraviesan dificultades no logran reducir el costo de financiamiento, sus economías se ahogarán (y el apoyo político a la pertenencia a la eurozona se evaporará).