El nuevo clima de miedo de Etiopía

Viena – La Unión Europea, Estados Unidos y otros importantes donantes inyectarán unos 2.500 millones de dólares en Etiopía este año, una suma que ni siquiera alcanza para incluir el costo de las medicinas, la acción contra el hambre e infinidad de otros servicios ofrecidos por organizaciones sin fines de lucro en uno de los países más empobrecidos del mundo.

Esa ayuda es necesaria, porque los etíopes son propensos a la desnutrición, a las enfermedades y a las calamidades naturales. Su creciente población supera ampliamente la capacidad del país de alimentarse. Tan desesperada es la situación de Etiopía que las causas de los famosos -desde los conciertos para combatir el hambre Live Aid de Bob Geldoff hasta la adopción por parte de Angelina Jolie y Brad Pitt de bebés huérfanos- suplantan lo que los donantes no tienen posibilidades de ofrecer.

Sin embargo, a pesar de esta generosidad, un gobierno autoritario gobierna Etiopía con una impunidad casi total. El primer ministro, Meles Zenawi, en el poder desde hace 18 años, aplastó a la oposición. Su partido gobernante domina las instituciones públicas. Peor aún, en un país vasto y predominantemente rural, los secuaces del primer ministro controlan la radiodifusión y la televisión, y asfixian a otros medios.

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