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Escape de la trampa deflacionaria

La deflación será el tema central durante la reunión del Consejo Directivo de la Reserva Federal de Estados Unidos que se celebrará el 24 de junio. Michael Woodford, una de las máximas autoridades en materia de bancos centrales, ofrece una estrategia para escapar de las garras de la caída de los precios.

El reciente discurso de Alan Greenspan en una conferencia de banqueros en Berlín (en el que admitió que es deseable un "seguro" en contra del riesgo de deflación en los EU, aunque ésta todavía no se presenta) se centró en un asunto crucial. ¿Qué se puede hacer para estabilizar una economía cuando las tasas de interés nominal ya no se pueden reducir, pero los precios siguen cayendo y la brecha de la productividad (la diferencia entre lo que se puede producir y lo que se está produciendo) sigue siendo amplia? Lo que era una curiosidad teórica que planteó John Maynard Keynes en la década de los treinta se ha convertido en el problema fundamental al que se enfrentan las economías más grandes del mundo.

Japón constituye el ejemplo más claro de esta situación. En ese país, el crecimiento sigue siendo anémico y la deflación persiste, lo que sugiere la necesidad de estímulos monetarios. Pero la tasa de referencia de los intereses en Japón ha sido esencialmente de cero en los últimos cuatro años, así que la medida usual de estímulo monetario (la disminución de las tasas nominales de interés a corto plazo) no está disponible.

Ante una meta operativa de la Reserva Federal de apenas el 1.25% y dado que las señales de recuperación en los EU son frágiles, muchos temen ahora que este país está a punto de enfrentarse a una situación similar. El recorte reciente en las tasas por parte del BCE ante las advertencias de una posible deflación en Alemania provocó temores de que la zona euro también pueda estar en riesgo.