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Un Nuevo Acuerdo Trans-Americano

MONTEVIDEO – Muchos expertos en política exterior dicen que la relación de Estados Unidos con América Latina se caracteriza por una  “apatía benigna.” Miembros del gobierno de EE.UU. cuestionan esta idea, argumentando que las empresas estadounidenses están entre las que más inversiones realizan en la región, y que además, 11 de los 20 Tratados de Libre Comercio (TLC) de EE.UU. son con países de América Latina. Y en la medida en que la "apatía benigna" sea una descripción razonable de la realidad, es un hecho positivo porque refleja la ausencia de tensiones geopolíticas o inestabilidad en la región.

Sin embargo, se podría hacer mucho más – especialmente en temas de política comercial – para profundizar las relaciones económicas entre Estados Unidos y Latinoamérica. Con el estancamiento de las negociaciones comerciales en La Ronda de Doha, EE.UU. se ha involucrado en dos importantes tratados de libre comercio.

Ambos TLC propuestos – Acuerdo Trans-Pacífico (TPP, por sus siglas en inglés), principalmente una iniciativa entre Estados Unidos y Asia, y la Asociación Transatlántica para el Comercio y la Inversión (TTIP, por sus siglas en inglés), un proyecto en gran parte entre Estados Unidos y Europa – son acuerdos de amplio alcance. Su objetivo es darle un nuevo impulso al libre comercio y avanzar en temas polémicos como el comercio de servicios, derechos de propiedad intelectual, armonización de los estándares sanitarios y técnicos y las licitaciones públicas, entre otros. Sus participantes representan el 60% del PIB mundial. Sin embargo, su impacto no llega a todas partes.

Si bien Chile, Perú y México también se han embarcado en el TPP – y otros países de América Latina tienen la posibilidad de  unirse  al tratado – la participación de la región es marginal. Para que esta situación cambie, la región tendrá que redescubrir el espíritu de la Cumbre de las Américas de 1994, donde el presidente de los Estados Unidos Bill Clinton y sus homólogos latinoamericanos forjaron una gran visión para el hemisferio. Su idea era crear el Área de Libre Comercio de las Américas (ALCA), que permitiese la libre circulación de bienes, capitales y de personas desde Alaska hasta Tierra del Fuego.