barfi21_BRENDAN SMIALOWSKIAFPGetty Images_sisi and trump Brendan Smialowski/AFP/Getty Images

Occidente, amigo de faraones

WASHINGTON, DC – El mes pasado, el parlamento egipcio aprobó por amplia mayoría un anteproyecto de enmienda constitucional que permitiría al presidente Abdel Fattah el-Sisi seguir gobernando hasta 2034. Y Occidente –obsesionado con mantener la estabilidad política y no perder acceso a lucrativos mercados de armas– está dispuesto a permitirlo.

El proyecto de enmienda del artículo 140 de la constitución de 2014 –aprobado por 485 de los 596 parlamentarios– extenderá de cuatro a seis años los dos mandatos presidenciales permitidos, y habilitará a Sisi a presentarse para otros dos mandatos cuando termine el actual en 2022. El parlamento volverá a votar el proyecto en 60 días, y luego la decisión tendrá que ratificarse mediante referendo.

A nadie sorprende que Sisi quiera seguir siendo presidente. Es verdad que al momento de su llegada al poder se mostró humilde: en una entrevista que dio en 2013, aseguró que no tenía “aspiraciones de autoridad”. En 2017 declaró: “No estoy a favor de una enmienda a la constitución (…) quien ocupe el sillón del presidente no podrá quedarse después del plazo permitido por las leyes y la constitución”. También el expresidente Hosni Mubarak dijo en su primer discurso ante el parlamento en 1981: “Sabe Dios que jamás soñé con este cargo”. A Mubarak lo destituyó en 2011 el levantamiento de la Primavera Árabe, después de aferrarse a su puesto por 30 años.

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