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Los asesinos inocentes de Egipto

EL CAIRO – “Bashar debería abandonar el poder y retirarse a salvo en Egipto. El fiscal general es benévolo con los asesinos”, me dijo un amigo, refiriéndose al Presidente de Siria, Bashar Al Asad, mientras contemplábamos el juicio del ex Presidente de Egipto Hosni Mubarak en el tribunal penal de la Academia de Policía. Aunque Mubarak y su ministro de Interior (seguridad), Habib Al Adly fueron condenados a cadena perpetua al concluir sus juicios, los generales que dirigieron el aparato de represión de Egipto como viceministros de Interior fueron absueltos.

Hasan Abd Al Rahman, jefe de  las tristemente famosas –y semejantes a la Stasi– Investigaciones de la Seguridad del Estado (ISE); Ahmad Ramzi, jefe de las Fuerzas Centrales de Seguridad (FCS); Adly Fayid, jefe de la Seguridad Pública; Ismail Al Shaer, que dirigía la Dirección de Seguridad de El Cairo; Osama Yusef, jefe de la Dirección de Seguridad de Giza; y Omar Faramawy, supervisor de la Dirección de Seguridad del 6 de Octubre, quedaron exonerados de delito alguno. Los abogados de Mubarak y Al Adly recurrirán sus cadenas perpetuas y muchos egipcios creen que recibirán sentencias más suaves.

Los veredictos entrañaron un mensaje inequívoco y con graves consecuencias para la transición política de Egipto. Cuando se anunciaron, se oyó un grito espontáneo de los abogados y las familias de las víctimas: “El pueblo quiere limpiar el poder judicial”.

De hecho, muchos egipcios –incluidos jueces veteranos– no consideran que el poder judicial sea una institución independiente. “Se trata de un error profesional muy grave. Esos generales deberían haber sido condenados a cadena perpetua, como Mubarak”, dijo Zakaria Abd Al Aziz, ex jefe elegido por votación del Club de Jueces. “Los asesinatos se prolongaron durante días y no dieron orden de ponerles fin. El ministerio de Interior (MI) no es el único lugar que se debe limpiar. También hay que hacerlo en el poder judicial”.