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¿Puede Egipto ser el pacificador?

TEL AVIV – Antes de que las hostilidades actuales entre Israel y Hamás en Gaza recrudezcan, es necesario negociar un alto al fuego. Por supuesto, igual que en todas las ocasiones anteriores, toda tregua que se alcance será probablemente temporal y estará inevitablemente sujeta a las fuerzas que perpetúan el conflicto armado de Israel con Hamás. Sin embargo, con Siria desangrándose en una guerra civil y el resto de Oriente Próximo en una situación que ya es inestable, es fundamental que se logre un alto al fuego, tanto para salvar vidas como para preservar la frágil paz en la región.

Todas las miradas están puestas en Egipto, que es el actor mejor situado para mediar un acuerdo. Pero para evaluar las perspectivas de cualquier iniciativa diplomática, es necesario comprender antes los puntos de vista y las agendas de los protagonistas.

Israel no tiene una política integral en relación con Gaza. La decisión del ex primer ministro Ariel Sharon de retirarse unilateralmente de Gaza y desmantelar los asentamientos israelíes en la zona fue valiente, pero Sharon cayó enfermo antes de que estas medidas pudieran convertirse en parte de una solución más amplia para la cuestión palestina.

Su sucesor, Ehud Olmert, comenzó negociando un acuerdo definitivo con el presidente de la Autoridad Palestina, Mahmud Abbas. Pero esto no sirvió para poner fin a la violencia procedente de Gaza, una región que en la práctica se ha independizado de la Autoridad Palestina y se ha convertido en un protoestado controlado por Hamás. La operación Plomo Fundido lanzada por Israel en el invierno de 2008-2009 restableció el poder de disuasión y produjo un período de relativa calma; pero desde inicios de 2012 quedó claro que ambas partes iban inevitablemente camino a un nuevo conflicto.