Vermont schoolhouse Don Shall/Flickr

El mito de la educación

TIRANA – En una era que se caracteriza por la polarización en el ámbito de la política y una parálisis en cuanto a políticas, deberíamos celebrar cada vez que se produce un acuerdo generalizado sobre estrategia económica. A este respecto, uno de los temas sobre los cuales existe coincidencia es la idea de que la clave para el crecimiento inclusivo es, "educación, educación, educación", como lo expresó el ex Primer Ministro del Reino Unido, Tony Blair, durante su campaña para la reelección en 2001. Si ampliamos el acceso a las escuelas y mejoramos su calidad, el crecimiento económico será tanto sustancial como equitativo.

Como dirían los italianos: magari fosse vero - ojalá fuese verdad. El entusiasmo por la educación es perfectamente comprensible. Queremos que nuestros hijos reciban la mejor educación posible para que así tengan una completa gama de opciones en su vida, puedan apreciar mejor todas sus maravillas y participar en sus desafíos. Además, sabemos que las personas con mejor educación tienden a percibir ingresos más altos.

La importancia de la educación es incontrovertible - la enseñanza es mi actividad profesional, de modo que ciertamente espero que tenga algún valor. No obstante, el que la educación constituya una estrategia para el crecimiento económico es una materia diferente. Lo que la mayor parte de la gente entiende por una educación mejor es una mayor escolaridad, mientras que por una educación de mejor calidad, lo que se entiende es una adquisición efectiva de habilidades (según lo revelan, por ejemplo, los resultados de la prueba estandarizada PISA que administra la OCDE). Pero, ¿es esto realmente lo que impulsa el crecimiento económico?

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