La educación de Europa

La educación ha desempeñado un papel muy importante en la eliminación de las divisiones de Europa. Hace cuatro decenios, Charles de Gaulle y Konrad Adenauer aprobaron la creación de nuevos libros de texto que usarían los niños de los dos países para contribuir a la eliminación del antagonismo franco-alemán.

Los imperativos actuales exigen la misma utilización dinámica de la política educativa. Con la adhesión en mayo de los diez Estados candidatos de la Europa central, oriental y meridional, la Unión Europea será más diversa política, económica y socialmente que nunca, lo que sin duda entraña nuevas oportunidades, pero también nuevos riesgos. Como una Unión ampliada será realidad dentro de tan sólo dos meses, es esencial formular conceptos para la comprensión cultural que contribuyan a una integración lograda de los nuevos miembros.

Algunos valores, abrazados desde hace mucho por la Unión, han de ser relativamente fáciles de transmitir. Hace un decenio, con el Tratado de Maastricht, los miembros de la UE acordaron respetar la historia, la cultura y las tradiciones de todos los pueblos que la constituyen. El proyecto de constitución que recientemente no llegó a obtener la aceptación en la primera ronda de negociaciones no sólo promete el respeto del patrimonio histórico-cultural; también obliga a la Unión a proteger, mantener y desarrollar activamente la riqueza de la diversidad cultural y lingüística de Europa.

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