children school bus Blend Images - JGI/Jamie Grill/Getty Images

Al rescate de las comunidades

CAMBRIDGE – La economía enseña que la medida del bienestar de una persona es la cantidad y variedad de bienes que puede consumir. A su vez, las posibilidades de consumo se maximizan dando a las empresas la libertad que necesitan para aprovechar las nuevas tecnologías, la división del trabajo, las economías de escala y la movilidad. El consumo es la meta; la producción es el medio para alcanzarla. Los mercados, no las comunidades, son la unidad y el objeto del análisis.

Es innegable que esta visión de la economía centrada en consumidores y mercados ha rendido abundantes frutos. La fabulosa diversidad de los bienes de consumo disponibles en los grandes almacenes o los puntos de venta de Apple de cualquier ciudad importante del mundo hubiera sido inimaginable hace apenas una generación.

Pero es evidente que al mismo tiempo algo salió mal. Las divisiones económicas y sociales dentro de nuestras sociedades han generado una amplia contrarreacción en una gran variedad de entornos, desde Estados Unidos, Italia y Alemania en el mundo desarrollado hasta países en desarrollo como Filipinas y Brasil. La turbulencia política da motivos para pensar que las prioridades de los economistas tal vez no hayan sido del todo adecuadas.

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