Xi Jinping and Donald Trump outside the Great Hall of the People Artyom Ivanov/TASS via Getty Images

Economía y seguridad nacional estadounidense

CAMBRIDGE – La Estrategia de Seguridad Nacional dada a conocer por la Casa Blanca a principios de este mes difiere de las estrategias anteriores sancionadas por el Congreso que se preparaban cada cuatro años. La ESN de 2017 es diferente porque resalta el rol de la economía: "La seguridad económica es la seguridad nacional", afirma la nueva ESN.

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Gran parte del informe, por supuesto, está dedicada a los aspectos tradicionales de la seguridad nacional: presupuestos militares, alianzas y trato con países como Rusia y China, a los que la nueva ESN llama "competidores estratégicos" (en lugar de adversarios). Pero el crecimiento de la economía doméstica, el papel del comercio internacional y la nueva posición energética positiva de Estados Unidos también reciben una atención sustancial.

La administración del presidente Donald Trump, con razón, sostiene que sus reformas regulatorias y su legislación impositiva recientemente sancionada son estrategias para aumentar el crecimiento económico. Una economía más grande ofrece los recursos para forjar capacidades militares más sólidas. Pero ese crecimiento económico puede traducirse en una defensa nacional más efectiva sólo si el Congreso sanciona futuros incrementos en el presupuesto de defensa, apuntando a aquellas áreas que más necesitan expandirse.

Debido a la cláusula de retención de la Ley de Control Presupuestario de 2011, el presupuesto de defensa ha sido objeto de recortes generalizados que reducirán los gastos de defensa al 3% del PIB en 2021, el porcentaje más bajo del PIB desde la Segunda Guerra Mundial. La Oficina de Presupuesto del Congreso proyecta que los gastos de defensa, en relación al PIB, seguirán bajando a apenas el 2,7% en 2027. Llevar esa cifra hasta el 5% del PIB en 2027 agregaría más de 600.000 millones de dólares al gasto total del gobierno ese año.

Las propuestas de la ESN para hacer frente al comercio exterior combinan algunas iniciativas valiosas con un falso análisis de las causas del déficit comercial de Estados Unidos. "Los socios comerciales y las instituciones internacionales pueden hacer más para abordar los desequilibrios comerciales", señala la ESN. Eso es erróneo. La economía básica nos dice que el déficit comercial de Estados Unidos refleja los niveles agregados de ahorro e inversión domésticos. Más específicamente, el volumen del déficit comercial de Estados Unidos -importaciones menos exportaciones- es igual al exceso de inversión sobre el ahorro nacional de Estados Unidos. Como los norteamericanos gastan más de lo que producen, deben importar más de lo que exportan. De esa manera, para reducir el déficit comercial, los hogares, las empresas y los gobiernos deben aumentar su ahorro -obviamente, la solución preferida- o invertir menos.

Pero la ESN, en verdad, está en lo correcto al observar que los gobiernos extranjeros afectan los intereses norteamericanos al promover y condonar el robo de propiedad intelectual estadounidense. En una cumbre en 2013 en Sunnylands, California, el presidente Barack Obama le mostró al presidente de China, Xi Jinping, la evidencia de que miembros del ejército chino habían estado robando tecnología industrial. Los chinos aceptaron la evidencia, acordaron que robar tecnología industrial era diferente de otras formas de espionaje y dijeron que el gobierno chino no favorecería ese robo en el futuro. Como eso no es suficiente para frenar otros robos chinos de tecnología civil y militar estadounidense, la nueva ESN correctamente destaca que el gobierno norteamericano tomará medidas adicionales para impedirlo.

En lo que concierne a las políticas comerciales específicas, la ESN destaca que Estados Unidos intentará "derribar barreras comerciales y ofrecerles a los norteamericanos oportunidades de incrementar sus exportaciones". Este énfasis en aumentar las exportaciones, en lugar de reducir las importaciones, es una disposición bienvenida. Las barreras comerciales erigidas por los gobiernos extranjeros reducen la capacidad de las empresas norteamericanas de obtener los beneficios de ingresos reales derivados de exportar productos fabricados en Estados Unidos.

Sin embargo, el informe también critica una variedad de otras políticas injustas implementadas por China y otros países, sin distinguir entre aquellas que afectan los intereses estadounidenses y las que, si bien "injustas", en verdad favorecen a los norteamericanos. Esta es la lista: "Otros países han apelado al dumping, barreras no arancelarias discriminatorias, transferencias forzadas de tecnología, capacidad no económica, subsidios industriales y otro respaldo de los gobiernos y las empresas estatales para obtener ventajas económicas".

Las barreras no arancelarias para las exportaciones de Estados Unidos claramente afectan a las empresas norteamericanas sin hacer nada para ayudar a los hogares estadounidenses. Lo mismo es válido para las transferencias forzadas de tecnología, aunque la posición china es que las empresas norteamericanas que quieran operar en China tienen que aceptar voluntariamente transferir tecnología a cambio del derecho de producir y vender en China.

El dumping -vender productos a precios que son más bajos que el costo de producción- claramente favorece a los consumidores norteamericanos, aunque afecte a las empresas de Estados Unidos. Pero eso no es diferente de un desarrollo tecnológico que permita que algunas empresas estadounidenses produzcan  de manera más económica, ayudando así a los consumidores norteamericanos y afectando a otros productores estadounidenses. Si bien algunos libros de texto económicos sostienen que el dumping por parte de extranjeros puede obligar a los productores domésticos a abandonar su actividad económica para que el productor extranjero pueda así aumentar su precio, no hay evidencias de que este tipo de comportamiento en verdad esté ocurriendo en la práctica.

Los chinos siguen manteniendo una capacidad excesiva en algunas industrias de propiedad del estado, lo que conduce a ventas de exportaciones a precios que implican una pérdida de dinero. Al igual que el dumping, eso, junto con subsidios industriales explícitos, es una política "injusta" que, sin embargo, en verdad ayuda a los consumidores norteamericanos.

De cara al futuro, el gobierno de Estados Unidos debería centrarse en combatir las políticas comerciales de los gobiernos extranjeros -como el robo de tecnología, las barreras no arancelarias a las exportaciones estadounidenses y las transferencias forzadas de tecnología- que afectan a las empresas norteamericanas sin ningún beneficio compensatorio para los consumidores norteamericanos.

Como economista, me complace que la ENS le haya brindado una atención sustancial a los aspectos económicos de la seguridad nacional de Estados Unidos. Espero que este énfasis conduzca a mejores políticas domésticas y comerciales.

http://prosyn.org/hbwkjR7/es;