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Las melancólicas melodías de las vacilaciones de la economía mundial

NEW HAVEN – Las desaceleraciones económicas a menudo pueden ser caracterizadas como períodos de vacilación. Los consumidores vacilan sobre la compra de una casa nueva o un automóvil nuevo, pensando que ya sea su casa o su automóvil antiguos durarán en buenas condiciones por un tiempo más. Los gerentes vacilan en cuanto a expandir su fuerza de trabajo, sobre si deben comprar un nuevo edificio de oficinas o comprar una nueva fábrica, todos ellos se quedan a la espera de noticias que les permita dejar de lado sus preocupaciones sobre comprometerse con nuevas ideas. Visto desde esta perspectiva, hoy en día ¿cuán preocupados deberíamos estar sobre los efectos de las vacilaciones?

Vacilar es a menudo un concepto similar a procrastinar. Uno puede tener dudas vagas y sentir una necesidad de rumiar y reflexionar sobre asuntos; mientras tanto, otros temas se entrometen en el pensamiento y no se toman decisiones. Pregunte a las personas por qué procrastinan, y probablemente no obtendrá una respuesta clara.

Por lo tanto, ¿cómo tal comportamiento se generaliza lo suficiente para provocar una caída económica? De hecho, puede ser difícil discernir cuáles son las razones para posponer actividades que estimularían la economía.

Uno piensa primero en los comentarios de retroalimentación provenientes de otros que están vacilando. Los efectos sobre los ingresos y la psicología multitudinaria pueden amplificar cada vacilación. Sin embargo, debe haber existido algún factor inicial que comenzó el ciclo de retroalimentación – alguna fuente subyacente de vacilación.