17

Cómo funciona el populismo económico

SANTIAGO – Hoy día, ante la llegada al poder de los populistas en el mundo occidental, se está gestando un conflicto sobre la propiedad intelectual de su orientación. Escritores como John Judis afirman que los estadounidenses decimonónicos inventaron el populismo político, con su postura antielitista y su inflamatoria retórica. Acaso no estén de acuerdo con esto los argentinos, que aportaron al mundo el ultrapopulista Juan Domingo Perón, ni tampoco los brasileños con su conocido Getúlio Vargas.

Pero no puede haber desacuerdo alguno en que los latinoamericanos han sido los mejores y más antiguos practicantes del populismo económico. En el siglo XX, Perón y Vargas, junto con Alan García en Perú (por lo menos durante su primer período), Daniel Ortega en Nicaragua, Salvador Allende en Chile y muchos otros, practicaron el proteccionismo comercial, incurrieron en altos déficits presupuestarios, sobrecalentaron sus economías, permitieron el alza de la inflación, y eventualmente sufrieron crisis cambiarias. En años recientes, Hugo Chávez y Nicolás Maduro de Venezuela han practicado estas políticas en forma aún más extrema.

¿Qué debería aprender el mundo rico, que actualmente pasa por su propia racha de populismo económico, a partir de la experiencia de América Latina?

No nos equivoquemos: a juzgar por la trayectoria de los expertos de su establishment, el mundo rico necesita algunas lecciones. En el Reino Unido, los opositores al Brexit insistieron en que si se optaba por abandonar la Unión Europea, no se podría evitar una recesión, o incluso una crisis económica a gran escala. Con posterioridad al referendo, la libra esterlina se depreció algo, pero no sucedió mucho más, y actualmente la economía británica continúa creciendo.