Paul Lachine

Cegados por la luz

NUEVA YORK – En la noche del 23 de marzo, 1.300 millones de personas se quedarán sin luz a las 8:30 horas,  a las 9:30 y a las 10:30 y durante el resto de la noche, exactamente como todas las noches del año. Al carecer de acceso a la electricidad, la obscuridad después del ocaso es una realidad constante para esas personas.

En esa misma noche, otros mil millones de personas participarán en el acontecimiento medioambiental “la hora de la Tierra” apagando las luces desde las 8:30-9:30.

Los organizadores dicen que van a ofrecer una forma de demostrar el deseo de “hacer algo” sobre el calentamiento planetario, pero la cruda realidad es la de que la “hora de la Tierra” nos brinda a todos enseñanzas erróneas y, en realidad, aumenta  las emisiones de CO2. Puede que inspire sentimientos virtuosos, pero su inútil simbolismo revela exactamente la equivocación del ecologismo buenista actual.

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