Michael Ochs Archives/Getty Images

Bob Dylan y el viento idiota literario

PARÍS – ¡Ah, la rabia de los vejestorios cuando se anunció el Nobel de Bob Dylan! ¡Qué escándalo hizo la academia; no la sueca, claro, sino la iglesia mundial de la literaturología!

El pánico de la burocracia literaria, atada a sus certezas, inmersa en cálculos mezquinos, en pronósticos errados, en astutos cambios de opinión, fue palpable. ¿Elección política o apolítica? ¿Por qué un estadounidense? ¿Por qué no una mujer? ¿O representante de alguna minoría visible, la que sea? ¿Qué tal este, que lleva veinte años esperando? ¿O aquel, que ya perdió la esperanza?

La verdad, por más que moleste a los carcamales, es que dar el Premio Nobel de Literatura a un autor que sólo escribió un libro no es más extraño que dárselo a Dario Fo o Winston Churchill.

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