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No mutilen a los tigres

COPENHAGUE – En diciembre, los líderes globales se reunirán en Copenhague para negociar un nuevo pacto sobre cambio climático destinado a reducir las emisiones de carbono. Sin embargo, por cómo se la convocó, inevitablemente será un fracaso. La mejor esperanza es que utilicemos esta lección finalmente para abordar la cuestión de una manera más inteligente.

Estados Unidos dejó en claro que los países en desarrollo deben firmar acuerdos para implementar reducciones sustanciales de las emisiones de carbono en Copenhague. Las naciones en desarrollo -especialmente China y la India- serán los principales emisores de gases de tipo invernadero del siglo XXI, pero quedaron fuera del Protocolo de Kyoto por lo poco que emitían durante el período de industrialización de Occidente. Europa también aceptó a regañadientes que, sin la participación de las naciones en desarrollo, los recortes de las naciones ricas tendrán escaso impacto.

Hay quienes nos quieren hacer creer que sumar a China y a la India será fácil. De acuerdo con el ex vicepresidente norteamericano Al Gore, "los países en desarrollo que alguna vez se negaron a participar en las primeras etapas de una respuesta global a la crisis climática ahora han adoptado una posición de liderazgo en cuanto a exigir acción y tomar medidas audaces por iniciativa propia".

Sin embargo, el colega de Gore, el Nobel Rajendra Pachauri, presidente del Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático de las Naciones Unidas, no está tan seguro. Recientemente dijo ante una audiencia india: "Por supuesto, los países en desarrollo serán exceptuados de cualquier restricción de este tipo, pero los países desarrollados ciertamente tendrán que reducir las emisiones".