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Francia y su cuarteto de la disonancia

PARÍS – El “Cuarteto de la disonancia” de Mozart es, probablemente, una de las piezas de música de cámara más bellas que jamás se hayan escrito. Su nombre, que alude al sumamente inusual primer movimiento, bien podría usarse para describir el estado actual de la política francesa, solo que este dista mucho de ser tan bello.

El escenario político que hoy nos muestra Francia está dominado por un cuarteto de figuras, dos a la izquierda, François Hollande y Manuel Valls, y dos a la derecha, Nicolas Sarkozy y Alain Juppé. No es exagerado decir que, contra los requisitos de la música de cámara, estos cuatro no tocan juntos sino, más o menos abiertamente, todos contra todos.

En la izquierda, la catástrofe electoral sufrida por el gobernante partido socialista en las elecciones municipales de marzo reveló lo bajo que cayó la popularidad de Hollande. Con la perspectiva de sufrir una paliza similar en la próxima elección para el Parlamento Europeo, a Hollande no le quedó más alternativa que instalar a su muy popular ministro del interior, Manuel Valls, en el Hôtel Matignon (la oficina del primer ministro).

Por primera vez en la historia de la Quinta República, el Palacio del Elíseo (sede presidencial) parece estar sufriendo una gran pérdida de poder. La letra y el espíritu de la constitución francesa señalan que el primer ministro es el segundo en la línea de mando del país (“mi colaborador”, así llamó una vez Sarkozy a François Fillon), y que su tarea principal es proteger al presidente. Pero ahora Hollande está completamente dependiente de su primer ministro.