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El trauma de los judíos franceses

PARÍS – “¡Muerte a los judíos!”. Resuenan en París y otras ciudades francesas las palabras cargadas de odio. Por primera vez desde el caso Dreyfus, ocurrido a fines del siglo XIX, hubo ataques a sinagogas. En áreas suburbanas cercanas a París, como la ciudad de Sarcelles, famosa por su clima de tolerancia étnica y religiosa, propiedades judías fueron blanco de desmanes por parte de grupos de jóvenes.

El ascenso espectacular del populismo xenófobo en Francia, al que se suman ahora manifestaciones antisionistas (a menudo expresión de un antisemitismo remozado), provoca en la comunidad judía francesa angustia y desconcierto. Algunos de sus miembros se preguntan en voz baja si hay futuro para ellos en la tierra de los derechos humanos.

Los judíos franceses están redescubriendo el trauma por partida doble que experimentaron durante el siglo XX: las deportaciones a los campos de la muerte durante la Segunda Guerra Mundial y la huída de Argelia después de la independencia, en 1962. Previsiblemente, el recuerdo de estos episodios matiza (y tiende a exacerbar) las emociones del presente.

Los descendientes franceses de judíos de Europa del Este no terminaron de cerrar cuentas con un continente (incluida la Francia de Vichy) al que todavía asocian con el Holocausto, mientras que los judíos del Magreb tienden a lamentar el hecho de seguir rodeados de “árabes” incluso en Francia. De hecho, una fracción considerable de la comunidad judía del sur de Francia vota por el extremoderechista Frente Nacional, que bajo el liderazgo de Marine Le Pen concentró su xenofobia en los musulmanes.