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¿Garantizan unos tipos de interés bajos precios altos de los activos?

Los precios de los activos –de los valores bursátiles, bienes inmuebles e incluso petróleo– han alcanzado niveles históricamente altos en todo el mundo. Aunque la Historia resulta con frecuencia útil para predecir las tendencias futuras, de vez en cuando algo fundamental cambia y contribuye a la aparición de una nueva situación. Ahora la cuestión importante es la de si los altos precios actuales de los activos son consecuencia de alguna evolución fundamental de ese tipo o se han formado burbujas.

Una justificación de los altos precios de los activos que se oye con frecuencia es la de que los tipos de interés reales a largo plazo (con los ajustes correspondientes a la inflación) son muy bajos, pero los inversores deben desconfiar de ese argumento. Puede parecer verosímil, pero en modo alguno resulta convincente y –lo que es más importante– no nos dice, desde luego, que los altos precios sean sostenibles.

Desde luego, es cierto que los tipos de interés reales a largo plazo han descendido de forma muy marcada... no de repente ni sólo recientemente, sino a un ritmo bastante constante durante más de veinte años. Según el FMI, los tipos de interés reales a largo plazo y a escala mundial alcanzaron su nivel más alto de casi el 7 por ciento, por término medio, en 1984 y bajaron hasta el de un poco menos del 2 por ciento en 2004. A lo largo del recorrido hubo algunos altibajos, pero la tendencia general ha sido a su reducción y la magnitud del descenso –casi cinco puntos porcentuales– resulta llamativa.

Ben Bernanke, Presidente del Consejo de Asesores Económicos del Presidente George W. Bush y probable candidato a la sucesión de Alan Greenspan como Presidente de la Reserva Federal en enero, ha calificado la reducción de los tipos de interés reales a lo largo simplemente del último decenio de “exceso de ahorro a escala mundial”. No es que haya “demasiado” ahorro en todo el mundo en la actualidad, sino que la cantidad de ahorro ha sido lo suficientemente elevada para que los rendimientos, calibrados mediante los tipos de interés reales, sean muy inferiores a lo que fueron en tiempos. En un discurso de marzo de 2005, Bernanke sostuvo que ese “exceso” permite explicar varios rasgos de la economía estadounidense, incluidos posiblemente los enormes déficit fiscal y comercial.