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Los nuevos donantes para el desarrollo

MOSCÚ – En 2006, cuando el gobierno de Rusia fue anfitrión de una reunión del G-8 en colaboración con nuevos donantes para el desarrollo, plantó una semilla con potencial de crecimiento. Hoy los nuevos donantes tienen una creciente prominencia en la arquitectura global, ya que aportan una ayuda cada vez mayor en diferentes áreas.

Por esa razón, la reunión de esta semana en Moscú apunta hacia el futuro. En ella, las organizaciones para el desarrollo y los países que reciben ayuda, entre los que se cuentan socios de larga data y otros nuevos como Rusia, China, Corea, Turquía y Polonia, se reunirán para compartir sus mejores prácticas, considerar innovaciones en el desarrollo y buscar maneras de usar la ayuda de forma más eficaz para dar respuesta a los retos globales en común.

El ascenso de los nuevos socios para el desarrollo -mercados emergentes que están canalizando miles de millones de dólares a los países en desarrollo- abre posibilidades para que nuevas ideas y recursos ayuden a superar la pobreza, sostengan un crecimiento económico incluyente (del que forme parte un dinámico sector privado) y aborden problemas globales como la seguridad alimentaria y el cambio climático.

Sin embargo, existe el riesgo de que los países en desarrollo, que ya deben tratar con numerosos donantes, enfrenten una fragmentación aún mayor de las iniciativas de ayuda. Los nuevos donantes pueden aminorar la carga que soportan los más pobres del mundo y aumentar la eficacia mediante la colaboración en canales multilaterales. Esta semana en Moscú, los donantes nuevos y tradicionales, así como las organizaciones multilaterales (como el Banco Mundial y la OCDE) verán maneras de mejorar la transparencia de la ayuda, coordinar la asistencia y mejorar la eficiencia al apuntar a resultados específicos.