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Innovación en salud en el Sur global

DHAKA – Todos los días mueren niños por enfermedades y condiciones tratables como la diarrea y la neumonía, la mayoría de ellos en el mundo en desarrollo. No puede ser más evidente la necesidad de desarrollar soluciones más innovadoras y eficaces en lugares donde los recursos son limitados.

Piénsese en la neumonía, que cada año representa un 15% de las muertes de niños menores de cinco años (cerca de un millón). Un elemento clave del tratamiento de los niños hospitalizados con neumonía grave son los sistemas de presión positiva continua de las vías respiratorias (CPAP, por sus siglas en inglés) de burbuja, en que un compresor envía oxígeno al paciente, asegurando la continuidad del flujo de aire durante el proceso de tratamiento.

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En el mundo desarrollado, los ventiladores mecánicos prestan el soporte respiratorio de las CPAP de burbuja, pero son demasiado costosos para los sistemas sanitarios de los países en desarrollo, lo que hace que millones de pacientes de gran parte del Sur global queden sin acceso a estos sistemas que salvan vidas.

Pero gracias a una combinación de conocimientos médicos y pensamiento innovador, Jobayer Chisti, uno de mis colegas de la organización de investigación en salud icddr,b, ha desarrollado una alternativa sencilla y asequible al CPAP de burbuja, usando materiales de fácil acceso incluso en países pobres, como botellas de champú vacías y tubos de plástico.

El año pasado, Chisti y su equipo, en colaboración con colegas de la Agencia Australiana de Desarrollo Internacional, realizó un estudio clínico en Bangladesh para comparar la eficacia de este aparato alternativo con las terapias de oxigenación de bajo y alto flujo recomendadas por la Organización Mundial de la Salud en contextos de escasez de recursos. Los resultados fueron alentadores.

Se demostró que el CPAP de burbuja del aparato de costo ultra bajo era tan eficaz como las oxigenoterapias de bajo y alto flujo estándares. De hecho, apenas un 4% de los niños fallecieron al ser tratados con el equipo de CPAP de burbuja improvisado, en comparación con el 15% de quienes recibían la oxigenoterapia de bajo flujo.

Es evidente la conveniencia de realizar más estudios sobre el sistema de CPAP de burbuja alternativo de Chisti, por no mencionar su implementación en lugares donde no existen tratamientos alternativos. Si los ensayos futuros demuestran una eficacia así de alta, el CPAP de burbuja de bajo costo podría convertirse en el estándar de atención de la neumonía en entornos con escasez de recursos, con el potencial de salvar miles de vidas al año.

Pero los estudios de Chisti tienen implicaciones que van mucho más allá del invento mismo. Refuerza la idea, que ha sido una motivación clave de mi propio trabajo al frente de la División de Salud Materno Infantil del icddr,b, de que los innovadores que viven y laboran en entornos con escasez de recursos están entre los mejores dotados para desarrollar y probar soluciones de salud eficientes en función de los costos. Después de todo, nadie entiende las limitaciones de un sistema de salud precario mejor que alguien que tiene que trabajar en uno de ellos.

Por esta razón son tan valiosos los institutos de estudios de salud situados en países en desarrollo e interconectados a nivel global, como el icddr,b. Son una plataforma para que los investigadores e innovadores locales puedan reconocer oportunidades que un observador foráneo tal vez nunca vea, y desarrollar y evaluar sus ideas en el entorno preciso para el que se diseñaron.

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Con los datos recolectados, los innovadores de atención de salud en los países en desarrollo pueden sentar las condiciones para que sus avances clínicos se transformen en políticas públicas nacionales no solamente en sus propios países sino en comunidades sin recursos a nivel mundial. Los resultados prometen transformar las vidas de millones de personas pobres y desatendidas en todo el planeta.

Traducido del inglés por David Meléndez Tormen