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La denegación de la democracia en Hong Kong

Esta semana marca el aniversario número 15 de la promulgación de la constitución de Hong Kong, la Ley Básica, por el Congreso Nacional del Pueblo de China. Supuestamente, la Ley Básica creó un marco político en armonía con la política de los últimos años de Deng Xiaoping de “un país, dos sistemas”, según la cual el pueblo de Hong Kong se gobernaría con un alto grado de autonomía.

Bajo esta política, se preservarían el sistema capitalista de Hong Kong, el imperio de la ley, y las libertades y el estilo de vida de su pueblo. Establecía un Jefe de Ejecutivo y un Consejo Legislativo, ambos de elección popular. De hecho, aparte de los temas relacionados con la defensa y las relaciones exteriores, Hong Kong iba a mandar en su propia casa.

No obstante, a pesar de prometer el sufragio universal, la Ley Básica restringe el desarrollo democrático durante los primeros diez años tras el traspaso de Hong Kong a China. Como resultado, sólo se permitirá una democracia total en 2007.

En mi discurso inaugural del Consejo legislativo en 1985 dije que la política de “un país, dos sistemas” no puede funcionar sin democracia. Como Deng dijo una vez sobre China: “Con un buen sistema, incluso los hombres malos no pueden obrar mal; pero sin un buen sistema, hasta los hombres buenos se ven impedidos de obrar bien y pueden ser obligados a obrar mal.”