0

Democracia con dificultades

PARÍS -- ¿Será el tiempo democrático demasiado lento para reaccionar ante las crisis y demasiado corto para hacer planes a largo plazo?

En una época de crisis económica y social cada vez más profunda en muchas de las democracias ricas del mundo, esa pregunta resulta sumamente pertinente. En Italia, por ejemplo, el Primer Ministro, Mario Monti, tiene la necesaria y legítima ambición de llevar a cabo una reforma completa. Es a un tiempo competente y honrado, pero afronta un impedimento casi estructural: mientras que en tiempos los dirigentes tenían tres años para convencer a los votantes de los beneficios de sus políticas, ahora disponen de tres horas para convencer a los mercados financieros de que respalden su criterio.

Atrapado entre los legisladores italianos, que, en lo más profundo de su ser, no entienden ese cambio, y los mercados, que buscan certidumbres casi inmediatas, ¿podrá Monti transcender su prudencia natural y actuar con la suficiente claridad y determinación?

También en los Estados Unidos, el sistema político se está volviendo cada vez más disfuncional. El filósofo político Francis Fukuyama llega hasta el extremo de decir que la “vetocracia” podría triunfar sobre la democracia, independientemente de quién gane las elecciones presidenciales de 2012. En la actualidad, la separación de poderes, principio establecido por los fundadores de los EE.UU. bajo la influencia de filósofos como Montesquieu, está conduciendo casi a la parálisis.