Paul Lachine

Democracia con dificultades

PARÍS -- ¿Será el tiempo democrático demasiado lento para reaccionar ante las crisis y demasiado corto para hacer planes a largo plazo?

En una época de crisis económica y social cada vez más profunda en muchas de las democracias ricas del mundo, esa pregunta resulta sumamente pertinente. En Italia, por ejemplo, el Primer Ministro, Mario Monti, tiene la necesaria y legítima ambición de llevar a cabo una reforma completa. Es a un tiempo competente y honrado, pero afronta un impedimento casi estructural: mientras que en tiempos los dirigentes tenían tres años para convencer a los votantes de los beneficios de sus políticas, ahora disponen de tres horas para convencer a los mercados financieros de que respalden su criterio.

Atrapado entre los legisladores italianos, que, en lo más profundo de su ser, no entienden ese cambio, y los mercados, que buscan certidumbres casi inmediatas, ¿podrá Monti transcender su prudencia natural y actuar con la suficiente claridad y determinación?

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