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La última gran oportunidad de Chipre

NICOSIA – Es tentador ver los resultados de las recientes elecciones parlamentarias en el norte de Chipre como un golpe al proceso de paz. Los votantes del norte turco chipriota rechazaron al partido de su líder, Mehmet Ali Talat, que se había estado reuniendo casi semanalmente con su contraparte del Chipre griego, Demetris Christofias, para definir los términos de un acuerdo de reunificación de la isla.

Sin embargo, los resultados de la elección tienen más que ver con el lamentable estado de la economía que con el proceso de paz. Los votantes están sintiendo los efectos negativos del aislamiento económico, agravado por la recesión global. Si bien perdió su mayoría parlamentaria, Talat sigue siendo jefe de la administración chipriota turca y continuará impulsando negociaciones a nombre del norte. Tanto él como Christofias siguen comprometidos con encontrar una solución, a pesar de las dificultades que enfrentan.

No obstante, el resultado de la votación subraya el hecho de que el tiempo se está acabando para encontrar una solución al problema de Chipre. Talat ha definido las elecciones presidenciales de principios de 2010 como plazo para llegar al acuerdo, mientras que a Christofias no le faltan retos políticos al interior de su propia coalición.

Chipre da a los turistas una imagen engañosa. El clima soleado del este del Mediterráneo atrae un flujo continuo de turistas, y el hecho de que el sur sea ahora parte de la Unión Europea ha elevado los niveles de ingreso de los chipriotas griegos por encima del promedio de la UE. Puede que la isla esté dividida, pero muchos tienen un buen pasar. Sin embargo, Chipre sigue siendo una zona de conflicto: todavía hay calles fortificadas en Nicosia, patrullas del cuerpo de paz de las Naciones Unidas recorren la zona fronteriza, y en el norte hay una sustancial fuerza militar turca.