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Cuba está de regreso

CIUDAD DE MEXICO – Después de 47 años, la Organización de Estados Americanos, en su Asamblea General anual, revocó la exclusión de Cuba del organismo. Los llamados países ALBA (el acrónimo en español para la llamada Alternativa Bolivariana para las Américas), que incluyen a Cuba, Venezuela, Honduras, Nicaragua, Bolivia, Dominica y Ecuador, pudieron en parte aventajar -y en parte "chantajear"- a Canadá, Estados Unidos y las democracias latinoamericanas para que se reincorporara a Cuba.

La OEA, sin embargo, impuso dos condiciones. Cuba debe solicitar explícitamente la reincorporación, y debe iniciarse un diálogo de acuerdo con las premisas de la Carta de la OEA y otros documentos básicos de la organización, y en consonancia con los principios en los cuales se basan esos documentos -sobre todo, la democracia y el respeto por los derechos humanos.

Al igual que muchos acuerdos diplomáticos, el resultado dejó a todos un poco contentos y un poco desilusionados. Todos pudieron cantar victoria y nadie se vio obligado a admitir una derrota.

Sin embargo, estos acuerdos son como las estadísticas o los trajes de baño escuetos: lo que muestran es menos importante de lo que ocultan. Dos consideraciones fundamentales vienen a la mente, y sus ramificaciones en países "dudosos" en América Latina, como El Salvador, son particularmente importantes.